Derechas

La otra noche estaba viendo La Secta y entrevistaron al ínclito Pérez Reverte. Con esa cara de haberse comido una almendra amarga siguió su clásico esquema según el cual ni de un lado ni de otro, ni de derechas ni de izquierdas. Dicho esquema estaría muy bien si en algún momento desarrollase un poco más uno de los dos extremos del hilo. A saber. Se vio en figurillas, que diría un personaje de Mafalda, cuando primero se proclamó republicano (lo que se dice) para luego escribir (lo que se hace) un artículo defendiendo al Borbón, al actual, al preparado.

Claro, esa era la parte izquierda de la balanza, el yin, pero luego tenía que justificar por qué de esa aparente contradicción. Y, creo que por dos veces, dijo algo así como: “¿se imagina luego unas cortes constituyentes con Rufián, Echenique y el otro? ¡Anda ya, váyanse al carajo!”. Claro, el problema es que nunca acaba de desarrollar lo que supuestamente le contraria, lo que a su juicio es inaceptable, lo que no puede aceptar de ninguna de las maneras. Y como es un escritor de éxito, con público en 45 países, pues se supone que ya está, que tendrá razón el muchacho.

Yo en cambio tengo otra teoría, y es que sencillamente es de derechas. Iñaki, el presentador, le espetó con muy buen tino que si no sería un equidistante, a lo que él contestó que no, que él era ecuánime, que sabía muy bien de qué lado estaba. Y yo me pregunto, ¿entonces qué problema hay en decir que uno es conservador y monárquico? ¿Es acaso algo de lo que avergonzarse? ¿O es que sencillamente si despiezamos el asunto, o trasunto, ideológico y vamos al detalle no hay argumentos?

Por ejemplo, ¿por qué es mejor que un hombre esté por encima de todas las leyes (el actual monarca) y que además herede el trono el varón por delante de la mujer? ¿En qué mejora eso a unas hipotéticas cortes constituyentes que proclamarían la Tercera República? ¿Qué hace mejor un hombre (insisto en lo de hombre) a 350 personas? ¿Es que tiene la bola de cristal y sabe ya de antemano que van a ser 350 papanatas? Desarrolle usted el argumento, amigo Pérez Reverte. Claro, que igual el argumento lo desarrollaba en el artículo que escribió y que yo no leí, lo admito. Haré mis deberes a toro pasado y si lo merece, completaré con una nueva pieza.

Pero es que cada vez que le escucho, porque suele ser presentando libro o hablando de lo divino y de lo humano en La Secta, siempre me da la misma impresión: que debe de tener algún trauma no resuelto con los dos bandos, los rojos y los azules, de la Guerra Civil. Porque en su esquema mental solo caben esas dos categorías, y dale con la matraca. Tengo que precisar, y es algo que en mi opinión le honra, que preguntado al respecto dijo que prometió y cumplirá que no iba a hablar sobre la COVID, y así fue. Ya dije en otra pieza que era sorprendente, por no decir otra cosa, el esquema según el cual una persona relevante en un campo X era preguntado sobre los asuntos Y y Z. Él hay que reconocerlo que fue coherente, pues supongo que no opina sobre la COVID porque no tiene zorra idea, como la mayoría. Eso si, sobre el resto de asuntos se despachó a gusto.

Y ahí insisto en algo que reconozco que a mi me tiene perplejo. En un mundo libre las opiniones deberían serlo también, y cada cual debería poder expresarlas, aunque ofendieran a la vecina de al lado. Hay una cierta ventaja a los puntos, creo, de la izquierda política respecto a la derecha en eso que de manera bastante certera se denominan “guerras culturales”. A saber, cualquier persona que públicamente use la palabra “maricón” va a ser inmediatamente despellejada porque eso no es políticamente correcto y todos los géneros deben ser iguales, etc. Con toda probabilidad personas homófobas calculo yo que habrá más o menos las mismas que siempre, pero no lo expresan.

Y en so que llegó Vox. Eso si es una novedad, ahí están ellos (más que ellas) para verbalizar lo que una buena parte de la población piensa y no se atreve a decir. Pues bien, yo veo a este buen escritor un poco acomplejado, como pensando cosas que no se atreve a decir, o igual sí las dice, porque como digo no es que le siga mucho. Pero que me voy del tema, que no quería volver a hablar del escritor, del personaje diría. Quería hablar de esa libertad de pensamiento, que yo defiendo hasta su último extremo y hasta sus últimas consecuencias. ¿Es lo mismo ser homófobo que no serlo, por ejemplo? ¿Es aceptable una cosa y la otra? Total, hay libertad, ¿no? ¿Es superior moralmente la izquierda política a la derecha? Creo que entienden mis sagaces lectoras por dónde voy, no hace falta que siga con las preguntas retóricas que ya olfateo la merluza y estoy salivando, por lo que tengo que ir concluyendo.

Pues yo creo sinceramente, miren ustedes que cosa tan judeocristiana, que hay cosas que están bien y otras que no lo están. No es que una cosa sea mejor que la otra, y que nos conduzca al cielo o nos torture eternamente con el infierno, no. Por supuesto que hay muchas personas, probablemente sean mayoría, que crean en Dios, pero esa no será nunca a mi juicio una opción equivalente a no creer en ningún Dios. No creo que se deba prohibir nada, que cada uno piense y exprese, importante, que exprese, lo que le venga en gana, aunque sea la chorrada más grande que exista. Pero en ese debate donde supuestamente solo cabe o una izquierda o una derecha, que sepan, que no es lo mismo, no hay equidistancia.

Lo digo porque, y no exagero, se empieza construyendo un pilar donde todos estamos de acuerdo: hay libertad de opinión. Y claro, si hay libertad, puedo decir lo que yo quiera. Pues digo que la tierra es plana, y como es mi opinión, se debe respetar. Claro, una cosa es que lo respete, y otra bien distinta que sea una opción válida. Dicho de otra forma, por el simple hecho de salir por la boca de alguien una idea no debe ser colocada inmediatamente en el escaparate de la ideología. Debe pasar los filtros racionales que cualquier otro pensamiento: si existe o es una invención, si agrede o no a otras personas o colectivos, etcétera.

Y es que la derecha se escuda un poco en eso, en esto es lo que pienso, respétese. Pues yo creo que lo que hay que hacer es escuchar y rebatir, con argumentos, no con exabruptos y descalificaciones. Yo cumplo más o menos ese perfil de persona que lee y escucha aquello que refuerza sus propias ideas. Y digo más o menos porque el pensamiento libertario, por utilizar una categoría rápida e inteligible, está infra-representado. Pero supongamos que lo que coincide con la izquierda política me valga. Es que lo que escucho por parte de la abierta derecha es demencial, es que no tiene ni pies ni cabeza, no hay un solo argumento, todo es descalificación cuando no mentira.

Y aquí vuelvo otra vez al ínclito escritor, que decía de si mismo, y no lo pongo en duda, que era un persona leída e instruida, que sabía de lo que hablaba, como queriendo completar que soy de derechas, pero que no soy tonto. Pues bien, al menos en esa entrevista yo estaba ansioso de escuchar sus argumentos, el desarrollo de sus ideas, cual era su alternativa a los malos malosos. Pero nada de eso aconteció.